sábado, 16 de octubre de 2010

Si tu viejo es zapatero...


Creo alguna vez haberlo mencionado: soy una persona que constantemente pasa papelones un tanto bochornosos. Lo cual hace provocar en mi, un sofoco constante, una risita nerviosa y un pensamiento basado en el "tragáme tierra". Tengo millones de anécdotas para contar, y lo mejor (o lo peor, no sé) es que cuando me hablan relaciono todo con las situaciones inquietantes que viví en algún momento. Y eso que tengo 18 años. Según mis cálculos, a este ritmo si llego a los 60 voy a tener tres tomos de libros basados en vergüenza, vergüenza y más vergüenza.

Hace unos días salimos en grupito a "mover las cachas" y minutos previos a retirarnos del establecimiento empezó a tocar una banda cuambianchera al estilo "el que no hace palma se deja, se deja". En fin, pagué la entrada por ende, quiero todo el servicio de la noche(?). Nos quedamos para ver cómo pintaba la cosa.
No me pregunten cómo ni en qué momento pero la gente se empezó a acumular de manera desmedida; cuando me di cuenta miré a mi alrededor y estaban mis amigos distribuidos por ahí, un tanto lejos de mí. Yo andaba en el medio de la pista con muchedumbre+gentío+multitud. Una cosa claustrofóbica.

Empezaron a saltar, la situación se volvió más bailantera y pegué un saltito para lograr un panorama más confortable (Nota de autor: la gente está muy alta ultimamente y no deja lugar para los sopetis). Resultado: se me salió un zapato. "En patas" como quien no quiere la cosa, con cumbiancheros empujando y una desesperación bárbara.
Me agaché, me tiré al piso gritando "Mi zapatooo, mi zapatooo". Pisotones, empujones, gente que miraba para abajo tratando de detectar quién era la energúmena que estaba ahí. Un muchacho africano me agarró de la cintura mientras me decía: Estás bien, estás bien??!!! "No flacoo, estoy en pata y quiero mi zapato". Al fiiiiin, allá a lo lejos, cual premio de competición estaba mi noble calzado, esquivando las zapatillas y los golpes despiadados. Salí rengueando con mi zapato en la mano y la alegría de mi vida.

Moraleja: No lleven zapatos si van a bailar porque es probable que terminen con una manada de seres encima que te impida encontrarlos.


Siempre un gusto leer lo que me dejan de comentario. Muchas, muchas gracias!!!
Pasen por Firibule! Blog genial http://firibule2.blogspot.com/



miércoles, 11 de agosto de 2010

Y ahora te sigo a toda hora


Te conocí un día de primavera en el que según vos, las musas, ninfas y todos los dioses del Olimpo se habían puesto de acuerdo para darnos cita ese mismo día, en ese mismo lugar y a esa misma hora.

Eras mi primer amor. En realidad, nunca lo supe, hasta el día de hoy en el que me encuentro sentada retratando aquél momento que tuvo demasiadas coincidencias. Mejor me retracto de lo que dije anteriormente porque en el improbable caso de que leas esto, vas a auto-convencerte para reaparecer y tocar con dos sutiles golpes la puerta de mi departamento, a sabiendas de que el timbre no anda hace seis años por falta de voluntad mía y tuya también. Y en ese acto de reaparición momentánea vas a criticar mis palabras escritas renglones arriba para poner en práctica tu orgullo insistente que siempre me superó. Para vos todo fue el destino y las meras coincidencias no existían.

Éramos dos desconocidos que querían treparse a la aventura de sentirse, abrazarse, besarse, olerse... Dos desconocidos que dejaron de serlo el día en que descubrieron que uno se reflejaba en el otro. Dos desconocidos que querían tomarse de las manos, y andar entre el campo y la escarcha, sonriendo, con un paisaje de novela que alumbrara sus amaneceres y con sus cabellos moviéndose a causa de la suave brisa que hacía entumecerlos por completo.
Nos entendíamos con miradas, nos soñábamos despiertos, nos deseábamos por completo... Éramos la auténtica figura de la pasión, de la entrega intacta, de las ansias de poseerse. Éramos la poesía de un artista y la balada de un compositor. Éramos lo que queríamos ser. Jóvenes, insensatos y libres.

No teníamos más que el calor de sentirnos poseídos, de recibir aquél frenesí con aires recíprocos, mutuos, correspondidos… Nos amábamos. Amábamos cada partícula que nos envolvía, cada atardecer que compartíamos, cada arrebato de ternura que nos entregábamos...

martes, 1 de diciembre de 2009

Discurso despedida 5to


Resulta difícil empezar a escribir y llenar de palabras, los recuerdos que hoy más que nunca aparecen en nuestro corazón.
Resulta difícil terminar esta etapa en la que fuimos protagonistas todos estos años, llenando de emociones cada rincón.
Resulta difícil soltarnos de esta rienda que nos mantuvo arraigados por tanto tiempo, y por la cual luchamos, peleamos y cada día nos sentimos más fuertes.

Comenzamos siendo pequeños inocentes que sólo sentían que estaban en un lugar más, un sitio para divertirse, para pasar el rato y compartir. Y hablo del colegio como espacio en el cual nos relacionamos siendo niños. Muchos no se iniciaron aquí, otros entramos siendo más grandes, pero al fin y al cabo, hoy todos sentimos lo mismo: El adiós a este colegio. Aquél que nos permite terminar una etapa fundamental en nuestras vidas, aquél que nos espera con sus puertas abiertas para volver a sentarnos en ese banco, en ese lugar que todavía tiene el aroma a nuestros sueños.

A lo largo de este viaje, miles de recuerdos se escriben con tinta en un papel para asegurarnos de no olvidarlos nunca, para contagiarnos esa magia que está latente en cada momento compartido. Nos convertimos en viajeros que buscan con ansias y valentía cumplir su misión, sus anhelos y proyectos. Y estos aventureros, le decimos adiós a una etapa, pero le damos la bienvenida a otra que muchos tememos, que muchos soñamos o que solo imaginamos..

No sé si somos conscientes de lo que dejamos hoy. Una mezcla de vaivenes y sentimientos, hacen que olvidemos un poquito lo que vivimos entre estas paredes y pasillos, entre galerías y salones.
Porque el colegio es más que nuestro segundo hogar, más que las horas en clase medio entre dormidos y cansados, más que el miedo en las lecciones y la alegría profunda que sumerge al enterarnos de una hora libre, mas que el bendito timbre del recreo que hizo zafar a más de uno, más que las emociones que vivimos triplicadas en este año, Bariloche, la Graduación que está a pasitos nuestro... El colegio son miles de recuerdos que quedaron impregnados en fotos, en papel de carpeta y en la memoria como recuerdo inolvidable.

Y en medio de esta historia, entran nuestros maestros, profesores, preceptores y directivos que con su labor de docentes nos incentivan a seguir luchando por lo que más queremos, nos fomentan el amor por la educación y nos enseñan a lo largo de todo nuestro aprendizaje. Gracias a ellos por hacer de todos estos años, un sendero que nos ayuda y acompaña en este gran trayecto llamado Vida.

No podían faltar nuestros padres y familiares que más que nadie creen día a día en nosotros, nos forman como personas y son la base de nuestro crecimiento. Gracias a ellos por confiar y ser modelos y ejemplos a seguir. Y como una vez alguien me dijo: “Tratamos en el día a día aprender a ser padres. No existe una escuela para eso, pero lo hacemos con el corazón”.

Y estoy más que convencida que así es, que ellos quieren que valoremos cada cosa que tenemos, que disfrutemos de vivir y por sobre todo, que seamos felices. Gracias a todos por ser partícipes junto a nosotros de este ciclo que estamos terminando.

Un inmenso y profundo Gracias también a todos mis compañeros que hicieron que todo fuera más fácil y sencillo. Gracias a aquél que nos dio una mano, que nos escuchó y nos ayudó en nuestros momentos más difíciles, que hizo que un abrazo o una palabra de consuelo aliviaran nuestro día. Gracias por tantos años y tantos momentos, por querer seguir creciendo y aprender juntos…

Y como dice la canción “Bendito Dios por encontrarnos en el camino”.
Bendito Dios por cruzar a todo este grupo de jóvenes y dejarnos en el corazón historias y anécdotas que quedarán para siempre..

No dejemos que esta hermosa etapa termine aquí, mantengámosla a través del tiempo porque este no es el final de nada, sino el comienzo. El inicio de una vida que nos espera, tatuada de experiencias y aprendizajes que nos llevamos guardados en la mochila.

Ahora sí: dejemos que nuestra propia luz nos acompañe y nos llene de confianza y perseverancia para creer siempre en nosotros. Gracias a todos los que nos permitieron tantos años de momentos irrepetibles. Pero en especial, Gracias a todo 5to año, Promoción 2009 por hacer este sueño posible.
Y recordando las palabras de Gabriel García Márquez:

“No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió…”


*Le saqué algunas cosas porque se extendía mucho, pero de todos modos es bastante larguito. Me gustó haberlo preparado, aunque siendo sincera no quería terminar. Ayer fue el acto de Colación y la Entrega de Diplomas, así que ahora queda la graduación el 10, y esperemos que todo salga lindo.




viernes, 6 de noviembre de 2009

Pretérito Imperfecto



Intenté conjugar los verbos
que demuestran lo que sos,
que describen cada partícula
que somatiza conmigo.
Estabas. Volvías.
Venías. Hablabas.
Sentías. Amabas.
Y la mística nos envolvió
y ya no somos los mismos.
Híbridos.
Pedazos mixturados que no combinan.
Intenté conjugar los verbos
que intentam demostrar
que no me equivoqué.
Imperativos que no puedo negar.
Queréme. Extrañáme.
Sorprendéme. Enamoráme.
Juntos para siempre.
Estábamos.